25 años de Sabor de Gràcia (ESP)

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La Rumba Infinita, 25 años de Sabor de Gràcia

Un gitano haciendo el ventilador con la guitarra, ustedes ya saben a qué me refiero, con dos socios a su lado marcando el tiempo y el contratiempo con las palmas, toda clase de lolailos en el estribillo y una corriente de aire en clave de sol que te contagia, que te sube desde el estómago, que te hace bailar los pies, que no hay manera de pararlos, tú, y que te obliga a palmear, ni que sean palmas sordas, tímidas quizá, que no lo puedes eludir te pongas como te pongas, éste es el secreto. ¿Esto es la rumba catalana? Sí, claro. ¿De padre cubano y madre gitana? Desde luego. Gitanitos y morenos, que cantaba el Gato Pérez. Con un innegable marchamo catalán, que no sería justo olvidar que quien entronizó universalmente la rumba -en Estados Unidos lo presentaban como «the King of Rumba» – fue un catalán instruido musicalmente en Cuba, Xavier Cugat.

La rumba catalana es mestiza -personalísima, sí, reconocible y reconocida, también, pero hija de la mezcla que todo lo potencia y enriquece- como la rumba que desde hace veinte y cinco años nos vienes ofreciendo Sicus Carbonell y sus colegas de Sabor de Gracia y que celebran con este doble disco -dos cds y un vinilo por lo de los coleccionistas- llamado «25 A (25 Años)»

Acostumbrados a alternar aleatoriamente un disco en catalán y otro en castellano, Sabor de Gracia conmemorna los 25 años con un doble disco, uno en catalán y el otro en castellano, en los que hay cuatro temas compartidos -el mismo tema en las dos versiones idiomáticas – y en el resto cada sarao sigue su camino. Y manteniendo la trayectoria, Sicus Carbonell & Co entronizan la fusión más absoluta al rumbear con el mambo, el son, las diversas ramificaciones de la salsa y un sutil toque de regaeton que igual algún día lo llaman rumbatón, si se lo plantean.

Recuerdo que en 1973, cuando conocí a Johnny Pacheco, el director musical de Fania, sello inventor de la salsa, le pedí que me explicara qué tipo de ritmo era la salsa (para mí, entonces, una palabra nueva) : «La salsa es un nombre inventado para definir lo que hacemos. Un 80% de son cubano y un 20% de ritmos puertorriqueños «. Siempre Cuba como suministrador fundamental de las bases rítmicas de casi todo. Y si le preguntara al líder de Sabor de Gracia por la esencia de su trabajo, contestaría parecidamente a Pacheco. una explosión de fusión latina en el marco de la rumba, agradeciendo la herencia, como queda patente en la letra de «Al mal tiempo buena rumba», de los muchos y significativos predecesores: de Peret y del Pescailla a los Manolos y Estopa.

Confieso que he disfrutado escuchando el doble disco de cumpleaños de Sabor de Gracia. Lo que decía: la corriente de aire que te da en el estómago y te mueve el cuerpo es, en este caso, un vendaval de ritmos, una vorágine de voces y sonidos desplegados en muchas direcciones. Una gran trabajo contagioso y transversal con un sutil toque entrañable: la versión que en forma de balada rumbera canta Sicus Carbonell de «La mare de Déu, quan era xiqueta…(La madre de Dios, cuando era niña …)». Curioso. Cuando Sinatra grabó a los diecisiete años un disco con la orquesta de Cugat, el músico gerundense preludió la canción «My Shawl» con los compases iniciales de «La mare de Déu», cosa que contaba siempre Cugat con orgullo de catalán universal, que suele decirse. Y es que los rumberos catalanes de ayer, de hoy y de siempre, ya se sabe, coinciden incluso en la sensibilidad nostálgica.

-Àngel Casas.